Estado del proceso de reconocimiento de nuestra sabrosa Iglesia: Junio de 2015

Hace ya casi un año desde nuestra exitosa campaña de crowdfunding en Goteo en la que conseguimos 1270 euros para impulsar nuestro merecido reconocimiento como religión en España.

Por ahora, MEV nos perdone, hemos incumplido todos nuestros plazos… y aun nos queda trabajo para hacer cristalizar nuestras oraciones.

Según se planteó durante la campara de cofinanciación, empezamos el proceso en una notaría de Madrid intentando hacer una petición continuista con la original, para lo que necesitábamos la firma de los participantes en el primer intento de legalización… pero fue imposible conseguir las firmas necesarias, ya que por diversos motivos, a varios de ellos les era imposible seguir colaborando.

Tras ese fracaso, hemos seguido desde Barcelona, que parece ser la ciudad con mayor penetración de nuestra aliñada fe y donde encontramos un notario fiel a la causa, al que ya hace un tiempo que entregamos gran parte de la documentación necesaria, entre la que destacan

Ahora estamos dando vueltas a algunas de sus peticiones extras:

  • Documentación notarial, datos, informes,  etc, que faciliten o permitan el entendimiento y comprensión del movimiento pastafari, añadiendo, por tanto a la documentación entregada, otra adicional que facilite dicha finalidad.
  • Algún estudio/tesis/examen filosófico-teológico solvente; la Iglesia debería explicar y desarrollar la base de lo que ella misma considera que sean sus bases de fe sobre la base de la Constitución y de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Lógicamente el movimiento ha de considerarse como un movimiento ético, vital, moral y esos extremos deben quedar bien fundamentados, evitando, en su caso, silogismos o conclusiones refutables filosófica, ética o moralmente.
  • Conseguir la documentación de los procesos desarrollados en Polonia o en cualquier otro país en que la Iglesia haya sido legalizada. Además, cualquier logro obtenido en cualquier parte del mundo, debería traerse también a colación para tratar de demostrar la vigencia, extensión e integración social del movimiento pastafari. Austria, Estados Unidos…
  • Algún estudio de religiones comparadas. Parece obvio que la diferencia con las religiones “tradicionales” es evidente. No obstante, se han producido movimientos religiosos modernos que si han gozado del beneplácito del Estado. Ejemplo claro es la Iglesia de la Cienciología, inscrita en el registro del Ministerio de Justicia o, la comunidad Ásatrú, también, según parece, inscrita desde 1981.
  • Cualquier texto o estudio general al respecto como la analogía de la tetera de Russell o “El capellán del Diablo” de Richard Dawkins podría completar toda la base filosófico-teológico-moral a presentar ante el ministerio.
  • Censo de fieles

Como respuesta a estas peticiones ya tenemos algunos textos de apoyo como los de Jesús Zamora y Francisco José Fernández Andújar. Y hemos intentado contactos con los pastafaris de otros países por medio del European Council of Pastafarian Churches y con otras Iglesias como la Ásatrú… por ahora con poco éxito.

Seguimos trabajando y bebiendo cerveza por nuestro objetivo, os pedimos paciencia… y, aun mejor, ayuda; para lo que podéis uniros a nuestro Grupo.

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¿BURLA A LA LEY?

Un nuevo texto de apoyo para el proceso de reconocimiento que nos envía un aplicado e inspirado pastafari. Podéis verlo aquí en OpenDocument y PDF.

¿BURLA A LA LEY?

Los Tentáculos del Monstruo del Espaguetti Volador contra el Leviatán del Estado

En los últimos años un grupo de rasgos estrambóticos procuran legalizar una supuesta nueva religión: el pastafarismo. El resultado ha sido la negación por parte de las autoridades, alegando argumentos tales como la falta de una base de Fe y, en última instancia, contener elementos ofensivos o burlescos. No vamos a entrar en qué consiste el pastafarismo, pues hay muchos espacios donde se explica detalladamente; pero sí mencionaré que suele sorprender a las personas que aún no conocían previamente su existencia, y no es para menos: estamos hablando de un sistema de creencias que afirma, entre otras cosas, la existencia de un Dios con forma de espagueti con albóndigas que levita, que asimismo exige portar un colador como sombrero, y que el calentamiento global está relacionado con el número de piratas en el mundo. Suena, como mínimo, a una broma. De tal modo,el Estado ha denegado la solicitud de inscripción de esta nueva religión, y el servicio de Correos ha rechazado hacer un sello con un modelo del pastafarismo.

No es mi intención entrar en los detalles de la doble moral del que se hace gala cuando pensamos en los absurdos y los sentimientos que se contienen en otras religiones, cuyos libros reveladores no son asumidos literalmente ni tan siquiera por sus propios seguidores. Asimismo todos conocemos a personas que les molesta el cristianismo o el Islam.1 Ni tampoco entraré demasiado en los elementos teóricos y justificadores de una nueva religión aún de su supuesta absurdez, ya que de un modo brillante ha sido expuesto recientemente por el catedrático Jesús Zamora.2 Pero sí quisiera entrar en varios conceptos elementales para el funcionamiento de una sociedad, tal como es la “tolerancia”; y profundizar en la función del Estado en relación a la religión, que dependiendo de su carácter podemos desprender si se puede entender los propósitos de las religiones como “burlas a la ley”.

Tolerancia no es aceptación

El tener que tolerar algo no significa que hay que aprobarlo. (…) Tolerar significa soportar: toleras el llanto de un niño sentado a tu lado en un avión, o un fuerte resfriado… ¡Porque eso jode mucho! ¡Se trata de aguantar!”

Señor Garrison (South Park).3

El Estado -y la sociedad- no tiene por qué, ni debe, aceptar todo lo que pasa en su seno. Pero sí a tolerarlo, como expresión de la realidad y como derecho de cada persona que integra la nación o conjunto de la población que rige la estructura estatal. La aceptación no es tolerancia: la primera conlleva una asimilación basada en la propia convicción; la segunda consiste en respetar algo que incluso puede molestar o contrariar. El Estado, en su propia teoría, tiene el deber de proteger la integridad y derechos de las personas que están bajo su jurisdicción, y puede establecer una serie de normas con el único fin de la convivencia de las personas en su sociedad. Nunca jamás entra a valorar en las cuestiones personales de cada individuo, al menos en lo que es un Estado democrático. Hacerlo sería entrar directamente en los términos de lo que se entiende como Estado totalitario.

Esto nos lleva a la idea de la Tolerancia: las personas pueden hacer lo que consideren oportuno, aunque parte del resto de la sociedad, o de las propias autoridades, estén en desacuerdo. Las críticas sarcásticas y de carácter público que se lanza desde la televisión hacia determinadas personas son un ejemplo muy claro. El debate político y social en el seno de una sociedad con valores democráticos puede entrar también en terrenos que se consideren ofensivos para unos. Naturalmente, no se asumen todos los extremos, y esta frontera lo marca cuando llegamos a los ataques y hechos que pongan en riesgo a la propia persona y/o sus derechos y libertades. Lo que no se puede pretender es que las autoridades hagan una interpretación unilateral en una cuestión donde entran muchas interpretaciones subjetivas en un contexto del ejercicio de derechos fundamentales.

La postura religiosa del Leviatán

Ahí está el mar, inmenso y grande,

en el que se mueven un sinfín de animales grandes y pequeños;

por él van y vienen los navíos

y Leviatán, al que hiciste para que en él jugase.”

Salmos 104, 25-26.4

Es conocida la alegoría de Hobbes al Leviatán como símbolo del Estado: ambos eran majestuosos y detentaban el poder absoluto. Nuevamente, quiero incidir en que no pretendo profundizar en los debates acerca de la naturaleza y conveniencia del Estado, por lo que voy a referirme a ello como un hecho político asentado en el presente. Sí me referiré en cuanto su relación con las religiones y con los individuos con sus correspondientes creencias.

Para empezar debemos mencionar una distinción fundamental, que es cuanto al carácter confesional, aconfesional y laico del Estado. Es laico aquel que no se adhiere a ninguna religión y se declara independiente de cualquier organización religiosa, y por tanto, no se inmiscuye en los asuntos religiosos, ni permite que las religiones influya en su ser. El Estado aconfesional se distingue porque, aunque mantiene su postura de independencia respecto a todas las religiones, llega a una serie de acuerdos con las organizaciones religiosas por motivos públicos. El caso de España, como vemos, es este último.5

Este espíritu es consecuente con la libertad religiosa que se dan a las personas. Reconocida la libertad de creencias, el Estado debe constituirse y obrar en consecuencia: cualquier acción realizada bajo la influencia de alguna confesión religiosa supondría una preferencia de una religión sobre las demás, y habiendo tantas, resultaría imposible actuar respetando la igualdad entre las diversas religiones -o corrientes de creencias-. Violar esto constituiría no solo un ataque contra grupos de personas, sino un absurdo para el concepto moderno del Estado, que entraría en una política de privilegios con peligrosos rasgos totalitarios.

El ánimo proselitista de algunas religiones, que se ven a sí mismas como las portadoras de una verdad frente a un mundo ignorante, decadente, corrupto y/o débil, las mueve naturalmente a procurar influir en el Estado, independientemente de si es laico, aconfesional, confesional, o lo que sea. Les resulta indiferente, y en el marco de la dinámica propia de la sociedad, es hasta comprensible que lo intenten y procuren. En la mayoría de los casos su propia creencia les determina a tal impulso.

El problema surge cuando el Estado cede, y siendo ya sangrante esto, lo es aún más en una sociedad multireligiosa como es la española o la estadounidense. Este es el caso de cómo se originó la idea del Monstruo del Espagueti Volador: en 2005 en Kansas (Estados Unidos) se aprobó la enseñanza en las escuelas públicas el creacionismo, doctrina que introduce en las explicaciones científicas del origen del universo a una Inteligencia Superior abstracta, un Diseño Inteligente, eufemismo en ambos casos de Dios, llegando a los extremos de asumir el relato bíblico.6 Bobby Henderson, licenciado en Física, escribió una propuesta para que se enseñara también en las escuelas públicas una peculiar explicación del origen del Universo, usando los mismos argumentos que el creacionismo, y las mismas argucias (para que no se considerase enseñanza religiosa, pero diciendo lo mismo),7 pero en lugar de colocar los atributos del Dios cristiano, puso unos tan descabellados que hicieron ver el absurdo de todo aquel asunto y la necesidad de remitirse a hechos verificados para una enseñanza no partidista en las escuelas públicas. La decisión del Consejo de la Educación de Kansas, un año después, fue revocar su acuerdo de permitir la enseñanza del creacionismo.

En la actualidad, vemos problemas semejantes en situaciones diferentes donde la tarea del Estado se complica al tener que respetar la libertad personal de las personas mientras garantiza la convivencia pública en la sociedad. De tal modo, la conocida polémica del velo en Francia no resultó nada fácil: mientras se criticaba la obligación del velo entre las musulmanas, se mantenía una postura de obligar a no llevarlo en los espacios públicos de las escuelas, en un contexto donde la mujer es siempre pasiva y sujeta al tutelaje de otros, tanto en el caso del problema original, como el de la “solución” de las autoridades francesas. Sin duda debe darse el caso de la liberación de la mujer musulmana, pero debe buscarse el mejor medio, y reflexionar si una solución es contraproducente o no. Pero se abren otras cuestiones: ¿se puede llevar un velo, o un colador, en la cabeza en los documentos de identificación? Las creencias personales te exigen que lo debes llevar en determinados lugares, pero el Estado exige la necesidad de una imagen perfectamente identificable en los documentos utilizados para el fin de la identificación. En este asunto debemos plantearnos hasta qué punto es necesario la imagen para tal reconocimiento: si es así, el velo no sería posible si obstaculiza la comprobación. Pero si un documento luego no es tan fundamental para la identificación visual, o el material que lo obstaculiza no es problema, claro que se podría, y por tanto, un colador, que sin duda tapa menos el rostro y la cabeza que un velo, también.

Ciertamente debemos puntializar que el Estado y el conjunto de la sociedad no puede considerar que cualquier creencia puede ser válida: creer firmemente que lo más grande de la existencia exige a sus fieles que se estampen en un avión contra un edificio es un pensamiento que viola el de otros y rompe las más mínimas funciones del Estado que se fundamentan es garantizar el bienestar personal y las vidas de su población. Esto se diferencia del velo porque al final es la persona quien considera si lo lleva o no, y aunque haya una clara opresión de los hombres de su familia y de su cultura, no se puede dudar que tanto el Estado como la sociedad en su conjunto dan unas garantías de proteger la decisión personal de cada una al respecto. Por tanto, es una cuestión que el Estado puede tolerar, y solo actuar cuando esa religión agrede la individualidad de alguna mujer que quiere proceder al ejercicio de sus derechos fundamentales al entender que no es lo que quiere para su vida. Pero el problema nunca ha sido si alguien ha decidido tener una tela encima o un colador, en razón a mandamientos divinos, sino si eso es realmente contrario o supone un daño a alguien.

Una nueva religión con maneras teológicas distintas

En el principio existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.”

Evangelio según San Juan 1,1.8

Explicadas estas polémicas, considero que el pastafarismo debe considerarse como una religión más, teniendo en cuenta sus particularidades, propias de su tiempo, como ocurre en cualquier credo. Hay que tener en cuenta las características generales de la religión. Primero, la religión no se define por su antigüedad ni tradición: pueden surgir en cualquier momento y con la misma legitimidad que cualquier religión “milenaria”, que también tiene fecha de nacimiento reciente en el conjunto de la historia natural del hombre.9 Segundo, la religión no se define por el grado de coherencia con la realidad material que percibimos. Tercero, la religión no se define tampoco por su tono o la tipología de su mensaje: puede ser de carácter revelador, filosófico, e incluso humorístico-sarcástico; nunca se ha definido en tal sentido, y la risa es una de las principales características del ser humano,10 lo cual debería ser tenido en cuenta por quienes hablan en defensa de las religiones tradicionales, todas ellas antropocéntricas. Cuarto, una religión no tiene por qué fundamentarse en un Dios, tal como es el caso del budismo, y en consecuencia, puede llegar a entenderse que el pastafarismo no se basa tanto en la figura del Monstruo del Espagueti Volador como de algo mucho más profundo, de mucho más trasfondo: que es el de la libertad y el respeto en sociedad. Sí: respeto, aunque pueda parecer contradictorio por considerarse el pastafarismo como un movimiento irreverente.

Como vemos en su origen, el Monstruo del Espagueti Volador se concebió como una manera de respetar a las personas que no comparten unas determinadas creencias insuficientemente fundamentadas. Fue por medio del sarcasmo, la inteligencia y el humor como se paró una arbitrariedad realizada por los poderes públicos. Pero el pastafarismo como movimiento masivo surgió posteriormente, como un fenómeno que se retroalimentaba por sí solo. Era lógico: los problemas de las intromisiones religiosas han continuado y seguido hasta el día de hoy por todas las partes del mundo. Para quienes creen, quizás casi religiosamente, en las libertades civiles, era natural reaccionar así contra esas injerencias, y viendo los privilegios que se dan desde el poder a las religiones, decidiesen buscar su propia expresión religiosa por medio del humor, que sin embargo no niega una profunda Fe: la constituida por medio de la libertad, la justicia y los derechos civiles. El budismo es una religión sin dios; el pastafarismo es una religión de conceptos como el del Monstruo del Espagueti Volador, como el que tenían los docetistas cristianos que creían en Jesús solo como una apariencia mística que no existió en el plano terrenal.11

En este sentido, considero necesario que el pastafarismo sea reconocida como religión oficial, como manifestación de un sistema de creencias de unos determinados principios que se mediatizan y ordenan estructuralmente en un conjunto de rituales y normas muy explícitos. Considerar que carecen de una base de fe es ignorar el profundo trasfondo del significado de su movimiento. Las personas que integran los poderes públicos no pueden ignorar ese significado, ni pueden imponer sus criterios subjetivos sobre el resto, pues su trabajo como funcionario debe abarcar las cuestiones con objetividad, es decir, teniendo en cuenta que todas las partes tienen sus propias razones y posiciones, y que no pueden ser despachados unilateralmente. En ello se fundamenta la más mínima convivencia en la sociedad, y si el Estado no se ajusta a ello, simplemente no se ajusta a la realidad de una parte de la población a la que abarca sus poderes.

Francisco José Fernández Andújar

1 Un sello de Correos sobre el Puente de los Santos que une a Asturias con Galicia ha ofendido a numerosos asturianos: en la imagen la parte gallega ha sido claramente favorecida respecto a la astur, donde sus localidades han sido literalmente “borradas”, sustituidas por un campo llano verde.

2 https://iglesiapastafari.es/2015/04/07/532/ (Consultado el 9 de Abril de 2015).

3 South Park, temporada 6, episodio 14: “El Campamento de la Tolerancia”.

4 La Santa Biblia. Trad. del equipo de Evaristo Martín Nieto. Ed. Paulinas, 1989, p. 818.

5 Constitución Española de 1978. Ed. Tecnos, 2001, p. 36, artículo 16.3.

7 HENDERSON, Bobby: Open letter to Kansas School Board.

8 La Santa Biblia, p. 1517.

9 La primera religión organizada en la historia (y no referida a simples creencias y supersticiones) surge en Sumeria, aproximadamente en torno al 5000 A.C., aunque su registro escrito más antiguo es mucho más reciente.

10 BERGSON, Henri: La Risa. Ed. Alianza, 2008.

11 SAN IRENEO: Contra los herejes. https://mercaba.files.wordpress.com/2007/10/contra-los-herejes.pdf, en p. 81 (apartado 79).

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La Iglesia Pastafari en los medios

No estamos ociosos los fieles de la única y verdadera monstruosa bola de espaguetis voladora, prueba de ello son nuestras últimas colaboraciones con la prensa.

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Textos de apoyo al reconocimiento de la Iglesia Pastafari

Como parte de nuestro nuevo intento de reconocimiento como religión estamos intentando recopilar textos especialmente de tipo filosófico y teológico con los que apoyar nuestra solicitud.

El siguiente texto se lo tenemos que agradecer al profesor Jesús Zamora, catedrático de filosofía y ex vicerrector de la UNED.

En relación a la solicitud de inscripción de la Iglesia Pastafari en el Registro de Entidades Religiosas, y en mi calidad de catedrático de lógica y filosofía de la ciencia, presento a quien corresponda las siguientes consideraciones.

Primero. Las religiones constituyen sistemas de creencias y de prácticas rituales que persiguen fundamentalmente dos fines: en primer lugar, otorgar sentido a la experiencia del mundo que poseen sus fieles, y en segundo lugar ofrecerles una guía moral en su vida cotidiana y en especial en las situaciones más significadas. A menudo se ha identificado la religión como algo inevitablemente asociado a prácticas tradicionales, pero obviamente esto no puede ser un requisito necesario, porque todo conjunto de prácticas han debido comenzar alguna vez (nadie era musulmán, por ejemplo, el año 600 DC, aunque un siglo después esa religión contaba con cientos de miles de seguidores repartidos por un amplísimo territorio). La proliferación de nuevas confesiones religiosas a lo largo de los dos últimos siglos (mormones, testigos de jehová, hare krishna, cienciología, etc.) confirma también que la invención de sistemas de creencias y de rituales no es sólo cosa del pasado lejano. La libertad religiosa debe incluir, pues, necesariamente, la libertad de crear y proponer nuevos sistemas, nuevas religiones, invención que siempre ha ido acompañada de altas dosis de imaginación y creatividad literaria.

Segundo. Por otra parte, la misma proliferación de sistemas de creencias religiosas inconsistentes entre sí, y conteniendo afirmaciones internamente contradictorias (recordemos el credo quia absurdum de Tertuliano), y sobre todo en claro conflicto con las verdades de la ciencia y de la razón, implica que el legislador no puede usar como criterio para aprobar o dejar de aprobar la inscripción legal de una confesión religiosa la racionalidad interna de los dogmas o tesis de dicha religión. Si fuera por eso, ninguna religión podría gozar de reconocimiento oficial.

Tercero. La libertad religiosa incluye, como se sabe, la libertad de no profesar ninguna religión, del mismo modo que la libertad de conciencia y de expresión implican el derecho a manifestar las propias ideas de la manera que uno considere más conveniente, siempre que ello no subvierta los derechos de los demás. En particular, quienes no creen en las religiones tradicionales a causa de su manifiesta irracionalidad y de la constatación de los múltiples efectos indeseables que esas religiones han tenido a lo largo de la historia, deben gozar del derecho a hacer públicas estas ideas, al menos con la misma libertad con la que los fieles de esas religiones pueden hacer públicas las suyas. La creación y difusión pública de una nueva entidad religiosa que sirva para poner de manifiesto la creencia de que las religiones son absurdas y perjudiciales debe disfrutar, por lo tanto, del mismo derecho que las demás, teniendo en cuenta, adicionalmente, el hecho de que la mayoría de estas religiones tradicionales (o no tan tradicionales) afirman como uno de sus fines expresos el de “evangelizar”, o propagarse universalmente entre toda la humanidad. Violaría el principio de igualdad de oportunidades el que las religiones tradicionales (o no tanto) puedan acogerse a los privilegios asociados a la inscripción en el Registro de Entidades Religiosas, y que en cambio, una religión cuya finalidad es expresar valores y creencias distintos a los de esas otras religiones (y, por demás, valores y creencias más coherentes con la visión científica del mundo y con los principios democráticos) no pudiese hacerlo.

Cuarto. En concreto, la Iglesia Pastafari, a pesar de la apariencia burlesca de sus manifestaciones, incluye un sistema de creencias morales que, como se acaba de indicar, es coherente con los principios de libertad, solidaridad y racionalidad que inspiran las legislaciones democráticas y que se basan en las ideas de la Ilustración. Estas creencias están resumidas en los llamados “Diez Condimentos”, que son, en resumen, lo que cualquier persona razonable de nuestras sociedades democráticas desearía que fuese el modo de conducta que se derivase de una religión que quisiera respetar en serio los derechos humanos. El ropaje sarcástico con el que se presentan públicamente las creencias de la Iglesia Pastafari no es más que una estrategia retórica particular (la ironía), tan legítima como pueden serlo las habituales en otras confesiones religiosas (la apariencia de solemnidad, profundidad y trascendencia).

Quinto y último. Es obvio que los miembros de la Iglesia Pastafari ni creen en la verdad literal de las leyendas con que acompañan su mensaje, ni esperan que nadie más crea en ella. También es obvio que la mayoría de las leyendas asociadas a las otras religiones no pueden ser verdaderas (por lo dicho en el punto segundo). Exigir como requisito para obtener el reconocimiento legal de una confesión religiosa no sólo el que la mayoría de las tesis fácticas de esa religión sean falsas, sino que sus miembros crean a pies juntillas esas falsedades, es decir, lanzar el mensaje de que una confesión sólo puede inscribirse en el Registro de Entidades Religiosas “si sus miembros dicen cosas absurdas y encima se las creen”, supondría por parte del legislador una falta de respeto a la dignidad de las personas.

Fdo. Jesús Pedro Zamora Bonilla
Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia
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Crowdfunding para la legalización de la Iglesia Pastafari

Actualizada (18/07/2014): Gracias a todos por el enorme apoyo recibido, gracias a todos vosotros acabamos de recibir 1120,01 euros. Ya estamos empezando a enviar las recompensas… y, en breve, iremos informando de las acciones que, gracias a la ayuda recibida, vamos a poder poner en práctica, ¡gracias!

Hoy Jueves Santo por la mañana, monesvol mediante, se ha abierto la campaña en goteo de financiación para la legalización de la Iglesia Pastafari en España. El riego está abierto en goteo, y a diferencia de lo que esperan los feligreses de otras confesiones, esperamos que vuestra participación se convierta en una deliciosa lluvia, como la que hubo en la última cena un jueves como éste.

Última cena pastafari

Última cena pastafari

En 2010 un grupo de adoradores de los tallarines y la santa cerveza llevaron a cabo el primer intento de que el pastafarismo fuera inscrito en el Registro de Entidades Religiosas, lamentablemente los aliados del Unicornio Rosa Invisible, están en todas partes y consiguieron que fuera rechazada.

El principal argumento fue la falta de una “base de fe”; para resolver esto los miembros de nuestra Iglesia tradujeron el Evangelio del Monstruo del Espagueti Volador al castellano para adjuntarlo en el siguiente intento; este esfuerzo terminó con la difusión en epub y pdf de la versión castellana de nuestras aliñadas escrituras.

Por otro lado hemos redactado unos nuevos estatutos y rellenado toda la documentación necesaria, entre ella un “certificado” del número de fieles pastafaris en España.

Ahora queremos volver a la notaría para sacar adelante los nuevos estatutos y volver a luchar por el ingreso del Pastafarismo en el Registro de Entidades Religiosas, lo que llevaría nuestra fe al lugar que merece, como ya ha sucedido en otros países.

Necesitamos dinero para pagar a la notaría y poder elevar a público los nuevos estatutos… y para lo que pueda venir después, si es necesario luchar en los tribunales, donde no sólo hay que pagar tasas sino que además hay que recurrir con prontitud y diligencia.

Los fondos que sobren, si los hubiese, se destinarán para financiar una ceremonia fundacional de celebración pastafari abierta a todo el mundo, y el resto se donará a la tesorería de la iglesia cuando tengamos cuenta bancaria.

Una vez legalizada la Iglesia Pastafari, haremos un “Iglesia Howto”, un documento que detallará cual es el proceso de legalización de una confesión religiosa en nuestro país, por si quieres piratear la experiencia. Al fin y al cabo, los pastafaris somos piratas.

¿Quieres colaborar en nuestra tallarinesca tarea? No dudes en hacer tus aportaciones en nuestra colecta en goteo. ¡Ramén, hermanos de la pasta!

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Se legaliza la Iglesia Pastafari en Polonia

Pastafaris Polacos

Pastafaris Polacos

Este martes 8 de de Abril fue un glorioso día, digno de celebración con un buen plato de pasta, es más, digno de celebración con un buen plato de pasta y un par de cervezas por lo menos, y como íbamos diciendo el martes fue un glorioso día porque el Tribunal Provincial de Warsaw en Polonia aceptó finalmente la inscripción de la Iglesia Pastafari en el Registro de Asociaciones y Entidades Religiosas, reconociendo que no sólo dicha inscripción había sido rechazada erróneamente por el Ministerio de Administración y Digitalización, sino que el Tribunal apuntó además que dicho rechazo había sido una violación flagrante de la ley.

Esta noticia, que publicamos hoy viernes, el día más sagrado para todo pastafari, nos ha dado fuerzas para intentar de nuevo la legalización de nuestra pastosa iglesia en España, monesvol mediante. ¿eres abogado? ¿eres notario? ¿vives o puedes acercarte a Madrid para la fundación? ¿quieres colaborar en la campaña de crowdfunding para pagar los gastos que estamos preparando? ¿quieres colaborar en la organización? Entra en nuestra lista de correo y preséntate

La noticia puede leerse en detalle en la fuente original (en inglés) de nuestros amigos de la pasta polacos, la Iglesia Pastafari Polaca.

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¿No habemus más sellos pastafaris?

Vidriera MEV

Vidriera MEV

Pero el sello de los espaguetis con pasta no imprimirás porque el día que de él imprimas, ciertamente morirás.

Correos 2:17

Tras muchos días de oración, interminables jarras de cerveza y, muy importante, realizar el papeleo necesario, esUnPirataExcelente conseguía forzar a Correos a imprimir nuestro santo sello.

Sin embargo, poco después, Correos aseguraba que la “sentencia” solo servía para ese caso concreto y no pensaba imprimir sellos a nadie más… en realidad simplemente dijo “no”, pero hemos deducido el resto.

No podíamos entender, como Correos, una empresa estatal y que disfruta de un monopolio absoluto sobre el servicio postal a nivel particular, no se ha enterado de que España es ahora un estado aconfesional en el que la libertad de expresión, siempre que esta no sobrepase ciertos límites (que nuestra imagen de Monesvol no sobrepasa en absoluto) es un valor sagrado y fundamental.

Así que, otro sufrido adorador de la pasta, volvió a empezar (otra vez, petición de los sellos, rechazo, junta de arbitraje, vista arbitral, oración para que Monesvol iluminara al arbitro, jarras de cerveza y mucho papeleo) para disfrutar de la loada imagen de Monesvol en un sello postal… intento tan ofensivo para Correos que esta vez no envió uno, sino TRES, representantes al acto arbitral, que defendieron que, “adorar a una gran bola de espaguetis es ofensivo para un gran número de españoles”… esta vez, por desgracia, consiguieron convencer a la Junta Arbitral y la decisión fue favorable a Correos

Recuento de puntos: Iglesia Pastafari 1 – Correos 1

Al resolverse cada caso por separado, se ha abierto al puerta a que cada persona, pueda hacer la misma reclamación… nos veremos las caras de nuevo*.

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* Se buscan voluntarios… el proceso es gratuito pero muy duro, se necesita: oración, mucha cerveza y papeleo.

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