El Fideo Santo: Después del Diluvio aparecieron Mosey y los Condimentos

Buenos y prósperos días nos de Monesvol que está en los cielos y en nuestros platos, hoy continuamos con la historia sagrada del Fideo Santo y todo lo que aconteció después del Diluvio, en especial “Los ocho de veras preferiría que no” base de nuestra fe y creencia, leed la palabra sagrada, aprended y aplicad las enseñanzas que MEV nos ha legado y seréis tocados por el tallarinesco apéndice…

La Torre de Scrapple

Como Noé, sus hijos eran verdaderos emprendedores, y se separaron. Té se fue a las naciones del sur e inició la tribu de los telitas, Jamón se fue a las naciones del centro e inició a los jamonitas, y Café viajó en dirección al norte para iniciar a los cafelítas. Por allí establecieron tascas familiares para dar de comer a los lugareños.

Té, que era un poco liante y siempre miraba cómo exprimir unos euros de más de donde fuera, se decidió a desarrollar un comestible que se pudiera hacer de los morros de cerdo sobrantes y de otras piltrafas que normalmente irían al cubo de la basura de la tasca. Trituró juntos todos estos desperdicios y lo llamó “scrapple”#. Y buscó la ayuda de Nimrod para que le echase una mano vendiéndolos. Ni que decir tiene que no fue fácil de vender, y el scrapple se apilaba afuera de la tasca, y bajo el sol terminó por convertirse en una especie de torre con muy mal aspecto.

Como no podían venderlo como comida, Nimrod sugirió que lo llamasen la Torre de Scrapple, y cobrar una bonita suma a los ciudadanos por contemplar su grandeza. “Nace un tonto cada minuto”, dijo a Té, y él le dio la razón.

Poco después, el MEV empezó a darse cuenta de que en el firmamento olía bastante mal. Bajó flotando y declaró: “El pestazo de esa cosa, y lo que digo es literal, llega hasta al séptimo cielo. ¿Qué creéis que estáis haciendo?” Pensando rápidamente, Nimrod dijo con aire de duda: “Lo hemos construido como homenaje a tu grandeza”. Pero el MEV no se lo tragó. “Pensaba que os había dicho que fueseis fecundos y que llenaseis la tierra”, dijo a Nimrod. “Y no con moscas, sino con gente”. Nimrod no supo qué responderle, así que el MEV le dijo: “La tiras y listo”.

Como la Torre de Scrapple no fue la atracción turística que esperaba, Nimrod se plegó a los deseos del MEV. Por desgracia inhaló demasiados vapores de scrapple rancio en el proceso, lo que lo convirtió en un idiota que farfullaba solo.

Mosey

Y las tascas prosperaron, y la población se divirtió y creció en número hasta que hubo tantos cocineros de servicio rápido que Phil, el gerente nocturno, se temió una revuelta contra su autoridad.

Y ordenó que no se contratase a más cocineros de servicio rápido, pero un chico llamado Mosey, que era un polvorilla y siempre estaba dándole a la húmeda, consiguió el trabajo afirmando que era capaz de cocinar “el mejor rollito de papiro con centeno a este lado del Éufratres”.

Mosey cocinaba un papiro de veras excelente, y aunque era un artista con la freidora se cansó de las muchas horas y de otros abusos, y un día irrumpió en el despacho de su encargado, tiró al suelo el mandil y dijo: “Estoy cansado de esto de nueve a cinco. Me largo para hacerme Pirata”.

Esto llamó la atención del MEV, y no le quitó el ojo de encima a Mosey. De hecho, años después, el MEV, que se había ido cansando de los abuso de Phil con los cocineros de servicio rápido, y poniéndose de mal humor en general, encontró a Mosey acampando en el desierto, haciendo planes para un gigantesco Barco Pirata, y el MVE habló a Mosey a través de un malvavisco ardiente que el chico estaba tostando, y le ordenó volver y guiar a todos los cocineros de servicio rápido lejos del control de Phil. El MEV conminó a Mosey a contratar a los cocineros y empezar su propio restaurante, preferiblemente uno especializado en comidas de Su gusto. “Quizá lo podrías llamar Jardín de los Olivos. Tú podrías dirigir personal la cocina”, dijo el MEV. Pero cuando Mosey volvió a la tasca, Phil se negó a pagar el finiquito a los cocineros de servicio rápido si seguían a Mosey.

Entonces el MEV sí que se cabreó con Phil, y Él lo castigó con las siguientes plagas:

1. Una lluvia de salsa de espagueti.
2. Granizo de lingüini.
3. Hacer que continuamente sonase en la cabeza de Phil la versión de “In the ghetto” del Rey Gitano.

Phil cedió, y el MEV ordenó a los cocineros de servicio rápido celebrar anualmente la Pastua, en la que el ángel de cabello de pasta de la muerte pasó de largo de las casas que tenían una mancha de salsa en el marco de la puerta.

Y el MEV habló a Mosey y le dijo: “Este mes empezarás tu nueva franquicia de restaurantes; será el primer mes del resto de tu vida. Habla a todos los cocineros de servicio rápido, y diles: “Empezad vuestra salsa el décimo día de cada mes. Cada hombre preparará una salsa, removiéndola de vez en cuando. Si no tenéis bastante gente que la coma, llévadla a casa de vuestros parientes políticos.”

“Cocinarás la salsa hasta el decimocuarto día del mismo mes, tomarás un poco del puchero y con ella harás una señal en el marco de tu puerta. Entonces lo que quede lo servirás sobre un gran cuenco de la pasta de tu elección, y os la comeréis.

“Con el cinturón ceñido al talle, un parche en el ojo y un machete en la mano, comeréis la pasta. Pues ya no sois cocineros de servicio rápido, ¡sino que la salsa en la puerta dice que ahora sois Piratas!”

Aunque de mala gana, Phil había accedido a pagar las últimas nóminas, pero tan pronto como Mosey llevó a los cocineros de servicio rápido fuera de la tasca cambió de opinión. Phil salió tras ellos, hasta llegar a un gigantesco charco rojo de salsa de espagueti que había quedado de la primera plaga. El MEV dividió el charco rojo para Mosey, pero no se dio cuenta de que Phil estaba pisándole los talones. Por desgracia, a Phil se lo tragó el charco, y una albóndiga gigante le pasó por encima.

Mosey se convirtió en “el Pirata Mosey,” y posteriormente la pasta seca cayó del cielo como el maná, que en hebreo significa “monstruo”.

Los ocho “De veras preferiría que no”

El pirata Mosey deseaba de verdad una nave pirata, y dejando todos los problemas laborales a un lado, declaró que él y su banda ahora eran Piratas, y llevó a los Piratas a la cima del Monte Salsa, donde le pareció que podría haber una buena oportunidad de encontrar el barco pirata que había estado buscando durante todos estos años.

Sin embargo, no encontraron la nave, y la gente no sabía comportarse como piratas (al fin y al cabo en realidad eran sólo un montón de cocineros de servicio rápido) y el MEV bajó y declaró que sería mejor que empezaran a espabilar, porque los verdaderos Piratas pertenecían al mar abierto, no a una montaña. Y el Pirata Mosey se sintió avergonzado y no bajó de la montaña, a pesar de que el resto de su banda siguió el consejo del MEV y bajó a la ciudad a la falda del Monte Salsa a esperar a su capitán. Al final, el MEV se hartó del todo, visitó a Mosey en la cumbre y le dijo dónde encontrar el mar, y, después de admitir que había sido un largo recorrido desde la Creación, y que tal vez incluso cabría replantearse algunas de Sus decisiones si tuviera que hacerlo todo de nuevo, le dio algunos consejos al pirata Mosey, que llegaron en forma de diez tablas de piedra. A estas tablas Mosey las llamó “Mandamientos” (ya que tenía un sano sentido del drama), aunque los cocineros de servicio rápido se confundieron y los llamaron erróneamente “Condimentos”, tal como los redactó el MSV se refiere a ellos como los “De veras preferiría que no”. Por desgracia, Mosey perdió dos de ellos bajando por la montaña, lo que explica en parte los laxos principios morales del pastafarianismo, pero el resto se pueden leer como sigue:

Los ocho “De veras preferiría que no”

  1. De veras preferiría que no actuaras como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando habla de Mi Tallarinesca Santidad. Si alguien no cree en mí, no pasa nada. En serio, no soy tan vanidoso. Además esto no va sobre ellos, así que no cambies de tema.
  2. De veras preferiría que no usaras mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar o… ya sabes, ser malo con los demás. No pido sacrificios, y la pureza es para el agua potable, no para las personas.
  3. De veras preferiría que no juzgases a la gente por su aspecto, o por cómo visten, o su forma de hablar, o, bueno, mira, sencillamente pórtate bien, ¿de acuerdo? Ah, y que te entre en la cabeza: mujer = persona, hombre = persona. Lo mismo es lo mismo. Uno no es mejor que el otro, a menos que estemos hablando de moda, porque entonces lo siento, pero eso se lo dejé a las mujeres y a algunos chicos que distinguen entre el aguamarina y el fucsia.
  4. De veras preferiría que no te abandonaras a conductas que te ofendan a ti mismo, a tus gustos o a tu pareja mentalmente madura y con edad legal para tomar sus propias decisiones. En cuanto a cualquiera que quiera objetar algo, creo que la expresión es “que te jodan”, a menos que lo encuentren ofensivo, en cuyo caso pueden apagar el televisor y salir a dar un paseo, para variar.
  5. De veras preferiría que no desafiaras las ideas fanáticas, misóginas o discursos de odio de los demás con el estómago vacío. Come, y luego ve a por esos malnacidos.
  6. De veras preferiría que no construyeras multimillonarias iglesias, templos, mezquitas o santuarios a mi Tallarinesca Santidad, cuando el dinero podría ser mejor gastado en (puedes elegir):
    1. Acabar con la pobreza
    2. Curar enfermedades
    3. Vivir en paz, amar con pasión, y bajar el precio de la televisión por cable. Puede que sea un ser omnisciente basado en carbohidratos complejos, pero me gustan las cosas sencillas de la vida. Se lo que digo. Soy el Creador.
  7. De veras preferiría que no fueras por ahí diciendo a la gente que hablo contigo. No eres tan interesante. Madura de una vez. Y te dije que amaras a tu prójimo. ¿Es que no captas las indirectas?
  8. De veras preferiría que no les hicieras a los otros lo que te gustaría que te hiciesen a ti si te fueran las… ejem… las cosas que usan mucho cuero / lubricante / Las Vegas. Si a la otra persona también le va el rollo, (de conformidad con el nº 4), entonces disfrútadlo, haceros fotos, y por el amor de Peich, ¡usad UN CONDÓN! En serio, es un trozo de goma. Si no quisiera que lo disfrutarais al hacerlo, al crearlo le habría añadido pinchos, o algo así.

RAmén.

Primera Parte: El Fideo Santo: La Creación

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2 respuestas a El Fideo Santo: Después del Diluvio aparecieron Mosey y los Condimentos

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